Economista Nerio Naranjo M.
El entorno complejo en el cual las empresas agrícolas desarrollan su actividad, ha estado signado por dinámicas como; escases, incertidumbre, reducción de mercados y desequilibrios macroeconómicos. Permanecer y crecer en ese contexto, requiere pagar el alto costo de reaprender y hacerse competitivas, en condiciones restrictivas y cambiantes.
La economía nacional ha logrado crecer moderadamente en la presente década. Sin embargo; hay consenso de que ese crecimiento presenta debilidades estructurales relacionadas con su sostenibilidad y con el limitado alcance social de sus beneficios.
En este contexto, no se discute la prioridad del tema financiero y la necesidad de corregir las distorsiones monetarias para mejorar las finanzas de las empresas y resguardar su capacidad productiva.
En la práctica, cada agricultor es un gerente financiero ad hoc, que gestiona su equilibrio entre liquidez y rentabilidad, para mantenerse en el negocio. La experiencia ratifica la validez de algunas paradojas sobre la materia:
La inflación, la devaluación, las restricciones del crédito y otras distorsiones monetarias, sumadas a lo reducido del mercado, el rezago tecnológico y la presión tributaria que merma los márgenes, requieren de una profesionalización de los agricultores y del manejo de herramientas como presupuesto y flujos de caja.
Producir con la mayor calidad y al menor costo, cada litro o kilo de producto que sale de la finca es el reto. Todo proceso puede mejorarse y todo proceso debe medirse. Atrevámonos a escribir y analizar cada proceso en la empresa, hagámoslo con los involucrados, para reducir ineficiencias y consolidar una gestión tecnológica de mínimo costo. No suponga, verifique y asuma.
Conozca su ciclo de efectivo, es decir el tiempo entre cobrar y pagar, y tome en cuenta el costo del dinero en el tiempo. El desbalance en tu ciclo operativo puede tener consecuencias graves (proveedores presionando pago, compradores pidiendo plazo, precios aumentando y la morosidad creciendo).
Lo más complejo es que tu liquidez pierde valor casi diariamente y debilita tu capital de trabajo. Se necesita darle uso productivo a tu capital líquido ocioso y a su vez disponer oportunamente de esa liquidez para pagar compromisos.
Disponer de un flujo de caja adecuado, permite dar respuesta rápida a oportunidades del mercado que con frecuencia se presentan y que podrían dar impulso al negocio.
No existen recetas mágicas en materia de decisiones financieras. Lo que es bueno para unos puede no serlo para otros. Lo que se busca en finanzas es: máximo rendimiento, el menor tiempo de recuperación, minimizando costos y riesgos, con un nivel óptimo de liquidez. Cada empresa deberá elaborar su propio coctel.
Los temas riesgo y tiempo, resultan claves en economías complejas con incertidumbre elevada. Más en nuestra agricultura, donde se carece de mecanismos de compensación de riesgos.
Pues deberíamos si queremos mantenernos en el ruedo y crecer. Nunca es tarde cuando la dicha llega.